Cartas Enviadas 004/???

Marcelo de la Tierra.
Tierra, Provincia de Amira
90829371-02.


Nuty.
Luna.

  10 de la Primera Estación-11 de 2508


Hola princesa lunar. Perdóname por no escribir cartas para usted y en demorarme en contestar pero son tiempos difíciles en la Tierra. Y como me voy a olvidar de usted si es la inspiración de esos versos que escribo en nuestro libro de aventuras, y si quería venir ¡lo hubiese hecho! que siempre la hubiera esperado con una rosa de papel para usted. Pero no desespere mi princesa que muy pronto la visitare a la luna, donde el viento solo grita nuestro amor y la temperatura es perfecta para besarla y abrazarla. Que el tiempo nunca nos separe y que su sonrisa siempre nos una. Aquí. Ahora. En la eternidad.
Siempre tuyo y de mi pasión, Chico de la Tierra.

PD: La primera carta que me ha mandado usted y que me ha hecho llorar de felicidad y de amor.

Cartas Recibidas 001/???



Nuty.
Luna.

Marcelo de la Tierra
Tierra, Provincia de Amira
90829371-02.

07 de la Primera Estación-11 de 2508

¡Hola chico de la Tierra! Hace mucho que no recibía una carta tuya, ¿te habrás olvidado de mí? Sé que estas ocupado aunque a veces pienso en visitarte de sorpresa, ¡prefiero no hacerlo para no presionarte! ¿Pronto nos volveremos a ver verdad? ¡Se me hace años recordar la última vez que viniste y me regalaste esas lindas rosas! (aun las tengo sabes)
En fin no quito más tiempo...
Te amo en la eternidad.
 Siempre tuya, princesa lunar.

Esas lágrimas que nadie recogió...

Y nunca me sentí más miserable que cuando supe que no tenía nada, ni dignidad ni dinero.
En los tiempos que yo vivía en los barrios de la clase media-baja de Amira (mi adolescencia) no solía vestir de gran cosa (ni siquiera en estos tiempos), siempre paraba con medias de diferente color y con algunas zapatillas pegadas a la suela ya que tenía una mala suerte de siempre sacarle esa parte con el uso. Ay Marcelito no puede ser que siempre esa parte de la zapatilla se salga. Pero Mamá no fue mi culpa. No te preocupes, en el mercado siempre esta ese robotsillo que los arregla. Está bien.
Aún recuerdo ese día como si fuera ayer, tenía una exposición para en ese entonces mis primeros ciclos en la universidad sobre la apreciación del arte actual, un curso que se introdujo al poco tiempo de haber ingresado y muy exigido por las universidad de arte. No me gustaba mucho la ropa formal y por ende no tenía una así que decidí contactar a un amigo, un antiguo baterista de una bandilla musical que tenía por ahí en mi adolescencia. Siempre pensó que yo era un imbécil sin personalidad ni futuro, siempre pensó que yo era un pobre diablo que merecía la compasión del mundo pero si estuviera acá le confesaría que nunca me conoció, que mis pensamientos e ideales nunca lo compartí con nadie y que el pobre diablo sin futuro ni personalidad que conocía era un alma sensible al arte y a la literatura clásica con una filosofía y una reflexión plena. El siempre tan elegante con su chaleco encima de su camisa y su pantalón de vestir, bien parado con una novia guapa y un trabajo fijo, con una nave media y con olor a nuevo. La vida le daba un camino de rosas que seguro por sus propios esfuerzos y un poquito de suerte construyo. Lo llegue a contactar después de un tiempo para que me pudiera prestar una de esas ropas formales que usaba la gente cuando hace algo importante. Si, si claro no hay problema pero tienes que venir hasta mi trabajo por el centro de Amira, en el Ovalo de la Esperanza como a las 8 de la noche. No hay problema estaré ahí.
Recuerdo que ese día me había gastado todo el dinero que mi madre me dio para mis pasajes (en ese tiempo aun dependía de mi madre económicamente) en copias de unos libros que necesitaba y sin darme cuenta en el momento en que tome la nave colectiva veo que solo tengo para el boleto de ida. Estaba estresado con todo el tema de la universidad, con su gente, con sus docentes, con sus trabajos y me dio igual el hecho que no tuviera dinero para regresarme. Bah le pido dinero y listo, siempre lo he hecho con mis amigos cuando estoy en aprietos, no hay problema.
Llegue al centro de Amira, hace varios años que no visitaba las lujosas calles de Ractiban y los grandes libreros de Zamabi, me quede admirando un poco sin emoción esas calles adineradas de Amira hasta que llegue con un ánimo ya de perros al local donde trabajaba mi amigo, lo llame. Si, ya estoy acá, baja por favor. ¡Ya bajo! espérame un ratito. Bajo, lo vi como siempre supe que estaría, con esa elegancia que describía. Oye ¿y que ha sido de tu vida ah? Nada pues acá ya me case. ¿Qué te casaste? ¿Cómo? ¿Con quién? Con la chica que trabaja conmigo aquí ¡te la presento ahorita mismo! -Parecía orgulloso de sí mismo- Se fue corriendo y trajo de aquella puerta una chica guapa, bien vestida con el cabello lacio y marrón. Bueno ella es Cristel mi esposa. Hola que tal mucho gusto. Si ¿y qué tal? Que te parece mi esposa. Pues está bien. ¡¿Como que está bien?! Digo felicidades, felicidades (no tenía un buen humor, recién me puse a pensar después en lo que había dicho) Mira nuestros anillos ¿bonitos no? Si, Si están preciosos. Oye ¿y esa copia? Ah pues son mis lecturas (respondí algo avergonzado) Este... Bueno me tengo que ir, tengo que estudiar mucho un placer Adiós. Adiós. Adiós. Al salir de esa conversación camine unos cuantos metro y después me acorde que no tenía dinero. Ya fuiste Marcelito. Cogí rápido el visuacomincador. Oye ¿Puedes bajar un ratito? te quiero pedir un favorcillo. Ya abajo le dije si tenía unas monedas porque me había quedado sin pasaje. ¿Que no trabajas? Ya pues Marcelito, cuando crecerás, mira acá hasta pagan bien por lavar las lunas -Bromeo- Saco de su bolsillo unas monedas y me las dio, era más de lo que le había pedido y me miraba con piedad. Adiós. Adiós. Seguí caminando y entonces mis ojos se empezaron a llenar de lágrimas, me sentía avergonzado por haberle pedido dinero, me sentí avergonzado de que me mirara con misericordia. Camine un poco más y me quede sentado una pequeña banca de piedra cerca de un jardín gigantesco en el mismo Ovalo al frente mío estaba la librería Zamabi, una de las más reconocidas por sus grandes editores. Entre con mi copia en mano sin darme cuenta y revise algunos libros interesantes hasta que me di cuenta que algunos vigilantes me miraban con recelo, decidí retirarme rápido y volví al asiento de siempre. Allí fue donde mis ojos se empezaron a llenar más de lágrimas por la cólera de no poder tener dinero. Llore mientras la gente seguía caminando y entre los colores que mis ojos reflejaban veía personas elegantísimas -como si salieran de una fiesta- andar por ahí y entonces me mire. Vaya que desastre. Mire mis zapatillas que había recién pegado manualmente, mira mis medias de diferente color que ese día había olvidado de cambiar y mire mis uñas sucias. Nunca había llorado de la vergüenza, nunca había sentido la humillación sin que nadie me humille. Y en ese momento solo quería que alguien se acerque para decirme ¿Estas bien? miraba a la gente, les rogaba con mis ojos para que se acerquen como un mendigo pero nadie vino, nunca vinieron. Me paré y me fui con el cabiz bajo  mirando los zapatos brillantes de todos los que andaban por ahí ese día.
Marcelito, Marcelito, la suerte nunca jugo contigo sino contra ti.

Un poco de ella para variar

Todo esto está dedicado a ti.

La conocí en un momento extraño de mi vida, en un pasaje que nunca llegue a reconocer y aquel que nunca encontré una razón, mi vida estaba centralizada en el caos sentimental y en el suicidio de las esperanzas, en el cliché de Lo nuestro no puede ser y en el vagabundo mundo del pensamiento humano. Tenía 23 años y aún no lograba entender las relaciones mortales, sus beneficios y virtudes, me parecía una idea muy vaga que alguien se relacione con otro y pensaba que todo tenía que ver con un interés propio, es decir, una persona no está con otra por un simple afecto o por dar todo sin esperar nada, esta porque se siente solo, porque necesita dinero, porque necesita comida, porque necesita, porque necesita, porque necesita, porque se siente solo, porque necesita videojuegos, porque necesita. Creía que las relaciones humanas se basaban en un Utilitarismo. Pero al final no lo fue así ¿Verdad Nuty?

Y sé que tal vez alguien va a decir: Hey imbécil esto ya lo pensé antes y ¿Por qué todos hablan de lo mismo? Porque, como lo dijo Hari Seldon alguna vez, las personas tienden a repetir pensamientos sino ¿Cómo te sentiste esa vez que descubriste que alguien famoso (¡Oh por dios un famoso pensaba igual que yo!) había pensado lo mismo que tu antes de saber que él ya lo había dicho? No, él no fue más inteligente que tú, fue una cuestión de "suerte cronológica" e imagínate si no existieran los libros o algun tipo de registro, estaríamos repitiendo lo mismo una y otra vez y otra vez y otra vez y de seguro repitiendo esto también.
Pero no fue así ¿Que era esto que me habías metido en la cabeza? o mejor dicho ¿Que era esto que me habías metido en el alma? ¿Qué es el alma? como me contabas que decían los antiguos pensadores, ya que tú eras la mejor de tu clase y te gustaba averiguar siempre más. Y además te agradaba la idea que te llamaran Historiadora Galáctica y siempre venias con una historia nueva sobre los antiguos filósofos, sobre sus preguntas (ya contestadas en estos tiempos, la filosofía careció de importancia después de que Samuel Nicolins definiera el alma y la creación. Aunque no murió del todo, se creó una nueva doctrina hace unos años llamada Predictologia, ahora el hombre ya no quería saber de dónde venía sino como iría), sobre las maravillas de la música antigua: El Jazz, el Blues, R&B. Esa música que no todos escuchaban pero que tú, una enciclopedia andante, siempre apreciaba e inculcaba en mí. Es por eso que me contagiaste y me quedaba contigo siempre hasta tarde preguntándote que otro cantante famoso exista en esos tiempos, que hacían, como vivian, donde vivian, como se llamaban, es por eso que siempre me llevabas a tus festivales extraños lleno de cultura antigua y hermosa, es por eso que siempre me traías a estos cafés vintage (termino antiguo) con comida añejas y con sabor a historia, con sabor a ti y a tu amor.
Ella era una soñadora al igual que yo que siempre decía que algún día nos iríamos a vivir a lo que era Paris (con esas palabras me dijo ese nombre), la capital del arte y del pensamiento. Que nuestra casa tenía que tener chimenea y muchas mascotas al cual darle cariño, porque a ti te encantaban las mascotas, te gustaba sentirte llena de animalitos rondando por ahí. Ese era tu sueño y tu parte del mío.
Y así fue como poco a poco nos unimos más a la "formalidad" como pareja y aunque parecía esas clásicas etiquetas sociales que algunas personas neohipsters se negaban a tener, me encantaba, me encantaba tener la suciedad de la sociedad en la cara pero contigo, con tu Jazz, con tu café, con tus formas de decirme Te Amo, con tus voces adorables y agudas susurrándome al oído, con esa cálida voz, con esa sonrisa... Oh esa sonrisa... Si tan solo tuviera esa sonrisa aun aquí conmigo


Y si tal vez nadie reconoció tu sabiduría como se debía, para mí siempre fuiste mi Historiadora Galáctica.